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  UNIVERSIDAD MUNDIAL ESPIRITUALISTA
  ARTICULOS INTERESANTES
 





A_LOS_PIES_DEL_MAESTRO
LA_NI_A_QUE_SILENCIO_LA_ONU_POR_5_MINUTOS
LA_VIDA_VERDADERA
LA_NAVIDAD_Y_LA_CRUZ
LAS_TRES_DEUDAS_DEL_HOMBRE
EL_AURA_HUMANA



 


A los pies del Maestro.

J. KRISHNAMURTI

 Cuando tu cuerpo desee algo, detente y reflexiona si Tu realmente lo deseas. Porque Tu eres Dios y querrás solamente aquello que Dios quiere; pero es preciso que busques en la profundidad de tu ser, hasta encontrar al Dios en tu interior y escuchar Tu voz que es Su voz.

A menudo, cuando se presenta una oportunidad de ayudar a alguien, el cuerpo físico dice: "¡Qué molestia me causa esto, dejemos que lo haga otro!" Pero el hombre replica a su cuerpo: "Tú no me impedirás efectuar una buena obra".

El cuerpo astral tiene sus deseos por docenas; querrá que tu montes en cólera; que digas palabras ásperas, que sientas celos, que codicies dinero, que envidies las posesiones ajenas... Deseará todas estas cosas y muchas más, no porque quiera hacerte daño, sino porque gusta de las vibraciones violentas y le place cambiarlas continuamente. Pero tu no necesitas de estas cosas y por tanto debes discernir entre tus necesidades y las de tu cuerpo astral.

Tu cuerpo mental deseará considerarse orgullosamente separado de los otros; pensar mucho en sí y poco en el prójimo. Aún cuando lo hayas desligado de los intereses mundanos, tratará todavía de ser egoístamente calculador y de hacerte pensar en tu propio progreso en vez de pensar en la labor del Maestro y en ayudar a los demás.

Porque el discípulo es uno con su Maestro, y basta con que eleve su pensamiento, hasta el pensamiento del Maestro, para percibir inmediatamente si concuerda con él. Si no está de acuerdo, su pensamiento no es correcto y lo cambiará instantáneamente, porque el pensamiento del Maestro es perfecto, pues El lo sabe todo.

Aprende a distinguir entre lo egoísta y lo desinteresado. Porque el egoísmo tiene muchas formas, y cuando crees haberlo destruido por fin en una de ellas, surge en otra, tan fuerte como siempre. Pero, gradualmente estarás tan lleno con el pensamiento de ayudar a los demás, que no tendrás ya lugar ni tiempo para pensar en ti mismo.

Bueno será que te acostumbres desde ahora a pensar cuidadosamente antes de hablar, porque una vez alcanzada la Iniciación, deberás vigilar cada palabra a fin de que no se te escape lo que no debe ser revelado. Acostúmbrate, pues, a escuchar mejor que a hablar; no des tus opiniones si no se te piden directamente.

El Maestro enseña que ninguna importancia tiene para el hombre lo que viene del exterior: tristezas, dificultades, enfermedades y pérdidas. Todas estas cosas han de ser consideradas por ti como nada, y no debes permitir que perturben tu calma.

Piensa cada día en alguien que sepas que está afligido o sufriendo, o necesitado de ayuda y vuelca sobre él el caudal de tu amoroso pensamiento.

Soporta tu Karma, cualquiera que sea, con ánimo alegre, considerando como un honor el sufrimiento que te sobrevenga, porque ello hará que los Regentes del Karma te juzguen digno de su ayuda. Por duro que sea, agradece que no haya sido peor.

Debes renunciar a todo sentimiento de posesión; el Karma podría separarte de las cosas que más quieres, aún de las personas a quienes más amas. También en este caso, deberás estar contento y pronto a desprenderte de cualquier cosa y de todo.

A menudo necesita el Maestro transmitir su fuerza a otros por mediación de su discípulo y no podrá hacerlo si su siervo se deja abatir por la depresión. Por tanto, que la alegría sea la norma de tu vida.

El único objetivo que deberás tener ante ti es el de hacer la obra del Maestro. Nunca debes olvidarlo, sean cuales sean las ocupaciones que te salgan al paso. De hecho, nada más podrá presentarse, pues todo trabajo útil y desinteresado es labor del Maestro y por Él debes hacerlo. Y deberás poner toda tu atención en cada parte a medida que la hagas, para que resulte lo mejor posible. Cualquier cosa que hagáis, hacedla de todo corazón, como si fuera para el Señor y no para los hombres.

La finalidad única significa también que nada deberá apartarte, ni por un momento, del Sendero en el cual has entrado. Ni las tentaciones, ni los placeres del mundo, ni afecto terrestre alguno, deberán jamás desviarte.

De todas las cualidades requeridas, la más importante es el AMOR, porque si el amor está suficientemente desarrollado en un ser, le obliga a adquirir todas las demás; que, sin amor, jamás serían suficientes.

Puesto que Dios es amor, tú, que anhelas llegar a ser uno con Él, debes estar lleno de perfecto desinterés y también de amor.

Nunca hables mal de nadie y rehusa escuchar a quien se expresa mal de otro, haciéndole observar con dulzura: "Quizá no sea verdad y si lo fuese, es más caritativo no hablar de ello".

Quien se halla en el Sendero, no existe para sí mismo, sino para los otros; se ha olvidado de sí para poder servirles; es como una pluma en la mano de Dios, a través de la cual puede fluir el pensamiento Divino y encontrar, aquí en la tierra, una expresión que sin ella no podría tener. Pero al mismo tiempo es un viviente canal de fuego, que derrama sobre el mundo el Divino Amor que inunda su corazón.

Sacrificio/Voluntad, Sabiduría/Conocimiento y AMOR, son los tres aspectos del Logos y vosotros, que deseáis alistaros a su servicio, debéis hacer gala de ellos en el mundo.

 

 

 

LA NIÑA QUE SILENCIO LA "O N U"  POR 5 MINUTOS

03 de Junio de 1992

    

    

Hola, soy Severn Suzuki y hablo por ECO (Environmental Children's Organisation) , Organización Infantil del Medio Ambiente. Somos un grupo de niños de 13 y 14 años de Canadá intentando lograr un cambio: Vanessa Suttie, Morgan Geisler, Michelle Quigg y yo.

 

Recaudamos nosotros mismos el dinero para venir aquí, a cinco mil millas para deciros a vosotros, adultos, que tenéis que cambiar vuestra forma de actuar.

 

Al venir aquí hoy, no tengo una agenda secreta. Lucho por mi futuro.

 

Perder mi futuro no es como perder unas elecciones o unos puntos en el mercado de valores. Estoy aquí para hablar en nombre de todas las generaciones por venir.

 

Estoy aquí para hablar en defensa de los niños hambrientos del mundo cuyos lloros siguen sin oírse. Estoy aquí para hablar por los incontables animales que mueren en este planeta porque no les queda ningún lugar adonde ir.

 

No podemos soportar no ser oídos.

Tengo miedo de tomar el sol debido a los agujeros en la capa de ozono.

Tengo miedo de respirar el aire porque no sé qué sustancias químicas hay en él.

 

Solía ir a pescar a Vancouver, mi hogar, con mi padre hasta que hace unos años encontramos un pez lleno de cánceres. Y ahora oímos que los animales y las plantas se extinguen cada día, desvaneciéndose para siempre.

 

Durante mi vida, he soñado con ver las grandes manadas de animales salvajes y las junglas y bosques repletas de pájaros y mariposas, pero ahora me pregunto si existirán siquiera para que mis hijos los vean.

 

¿Tuvieron que preguntarse ustedes estas cosas cuando tenían mi edad?

 

Todo esto ocurre ante nuestros ojos y seguimos actuando como si tuviéramos todo el tiempo que quisiéramos y todas las soluciones.

 

Soy solo una niña y no tengo todas las soluciones, pero quiero que se den cuenta: ustedes tampoco las tienen.

No saben como arreglar los agujeros en nuestra capa de ozono.

No saben como devolver a los salmones a aguas no contaminadas.

No saben como resucitar un animal extinto.

Y no pueden recuperar los bosques que antes crecían donde ahora hay desiertos.

 

Si no saben como arreglarlo, por favor, dejen de romperlo.

 

Aquí, deben ser delegados de gobiernos, gente de negocios, organizadores, reporteros o políticos, pero en realidad sois madres y padres, hermanos y hermanas, tías y tíos, y todos vosotros sois el hijo de alguien.

 

Aún soy solo una niña, y sé que todos somos parte de una familia formada por cinco billones de miembros, de hecho por treinta millones de especies, y todos compartimos el mismo aire, agua y tierra.

 

Las fronteras y los gobiernos nunca cambiarán eso.

Aún soy solo una niña, y sé que todos estamos juntos en esto y debemos actuar como un único mundo tras un único objetivo.

 

En mi rabia no estoy ciega, y en mi miedo no estoy asustada de decir al mundo como me siento.

 

En mi país derrochamos tanto… Compramos y despilfarramos, compramos y despilfarramos, y aún así así los países del Norte no comparten con los necesitados. Incluso teniendo más que suficiente, tenemos miedo de perder parte de nuestros bienes, tenemos miedo de compartir.

 

En Canadá vivimos una vida privilegiada, plena de comida, agua y protección. Tenemos relojes, bicicletas, ordenadores y televisión.

Hace dos días, aquí en Brasil, nos sorprendimos cuando pasamos algún tiempo con unos niños que viven en la calle. Y uno de esos niños nos dijo: "Desearía ser rico, y si lo fuera, daría a todos los niños de la calle comida, ropas, medicinas, hogares y amor y afecto".

 

Si un niño de la calle que no tiene nada está deseoso de compartir, ¿por qué somos nosotros, que lo tenemos todo, tan codiciosos?

 

No puedo dejar de pensar que esos niños tienen mi edad, que el lugar donde naces marca una diferencia tremenda, que podría ser uno de esos niños que viven en las favelas de Río; que podría ser un niño muriéndose de hambre en Somalia; una víctima de la guerra en Oriente Medio o un mendigo en India.

 

Aún soy solo una niña y se que si todo el dinero gastado en guerras se utilizara para acabar con la pobreza y buscar soluciones medioambientales, qué lugar maravilloso sería la Tierra.

 

En la escuela, incluso en el jardín de infancia, nos enseñan a comportarnos en el mundo. Ustedes nos enseñan a no pelear con otros, a arreglar las cosas, a respetarnos, a enmendar nuestras acciones, a no herir a otras criaturas, a compartir y no ser codiciosos.

 

¿Entonces por qué salen fuera y se dedican a hacer las cosas que nos dicen que no hagamos?

 

No olviden por qué asisten a estas conferencias, lo hacen porque nosotros somos sus hijos.

 

Están decidiendo el tipo de mundo en el que creceremos.

Los padres deberían poder confortar a sus hijos diciendo: "todo va a salir bien", "esto no es el fin del mundo" y "lo estamos haciendo lo mejor que podemos". Pero no creo que puedan decirnos eso más.

¿Estamos siquiera en su lista de prioridades?

 

Mi padre siempre dice: "Eres lo que haces, no lo que dices".

 

Bueno, lo que ustedes hacen me hace llorar por las noches.

 

Ustedes, adultos, dicen que nos quieren. Os desafío: por favor, haced que vuestras acciones reflejen vuestras palabras.

 

Gracias.

 

 

 

 

 

 



LA VERDADERA VIDA

EVANGELIOS, UNIVERSIDAD NACIONAL DE MEXICO 1923.: LUC. X., 1, 2, 3, 4; MAT. X., 16; MARC. VI., 10, 11; MAT. 19, 22, 23, 26-31; LUC. XII., 39, 51, 52, 54; XIV., 26.

…Jesús escogió a setenta de sus discípulos y los envío a todas las ciudades y a todos los lugares donde el mismo debía ir mas tarde. Y les Dijo: “Muchos hombres no conocen la felicidad de la verdadera vida. Siento piedad por todos y querría enseñarles lo que sé; pero al igual que el dueño de un campo no puede recoger la mies de todo ese campo, no tendría tiempo de enseñar en todas partes. Id por todas las ciudades y por doquier estéis enseñad la voluntad del Padre.

                “Decid que la voluntad del padre es no irritarse, no entregarse al libertinaje, no jurar, oponerse al mal por la violencia, no hacer distinciones entre los hombres. Vosotros mismos observad estos mandamientos.”

                ¡Id!  Os envío como a corderos en medio de lobos. Sed pues prudentes como serpientes y puros como palomas. Ante todo no tengáis nada vuestro, no llevéis nada con vosotros: ni zurrón, ni pan, ni dinero; tened solo encima de vosotros vuestros trajes y vuestro calzado. Luego no hagáis diferencia entre los hombres y no escojáis la casa en que deseéis deteneros. Cualquiera que sea la casa en que entrareis permaneced en ella. Cuando halláis entrado saludad a los dueños de la casa. Si os acogen permaneced en ella; si no, id a otra casa.

                “Por lo que vais a decir, seréis odiados y perseguidos. Pero cuando se os expulse id a otra ciudad, y si aún de esta se os expulsa, id a otra más. Se os perseguirá como el lobo persigue a la oveja; pero nada temáis. Se os conducirá delante de jueces, se os juzgara, se os fustigara, y se os conducirá a la presencia de jefes para que os justifiquéis ante ellos. Y cuando se os conduzca delante de los jueces, no os alarméis ni preocupéis anticipadamente por lo que vais a decir. El espíritu del padre inspirara sobre lo que vais a decir. Y no habrás terminado de ir por todas las ciudades, cuando ya los hombres habrán comprendido vuestra doctrina y serán convertidos.”

                “así pues nada temáis. Acabara por revelarse lo que está oculto en el alma de los hombres. Lo que diréis a dos o tres se propagara entre millares. Pero no temáis, sobre todo a los que pueden matar vuestro cuerpo: no pueden hacer nada a vuestra alma. No les temáis pues; pero temed a lo que puede matar le cuerpo y alma, si no cumplís la voluntad de Dios. Nacen cinco gorriones por uno que perece, y sin embargo ni uno solo muere sin la voluntad del padre. Ni un cabello cae de la cabeza sin la voluntad del Padre. No tenéis entonces nada que temer, puesto que estas bajo el poder del Padre.

                “No todos creerán en mi doctrina. Los que no creerán la odiaran, porque ella les aparta de lo que aman. Mi doctrina incendiara al mundo como fuego. Suscitara la discordia en el mundo. Penetrara la división en cada casa; el padre se separara del hijo y el hijo del padre; la madre de la hija y la hija de la madre; toda la familia será dividida; de una parte quedaran aquellos que comprendieron mi doctrina, y de la otra los que detestaran y mataran a mis discípulos. Así que para quien quiera ser discípulo mío no habrá padre ni madre, ni mujer ni hijos ni fortuna; su vida misma no tendrá ya importancia.

 

                “Nada define mejor el verdadero sentido de las palabras de Jesús que esas palabras a sus discípulos, en el instante que los envía a predicar su doctrina, palabras repetidas por los tres evangelistas.” Como seguidores del Cristo es necesaria la observancia de los mandatos de Jesús a sus Discípulos, es esta enseñanza la que encierra la misión del discípulo, la  senda mediante la cual debe transitar, el Maestro en sus palabras no indica id y haced una Iglesia única, no indica enseña a los hombres a adorarme ciegamente, ¡no!, el hace hincapié en que se debe enseñar la voluntad del Padre y además dice cual es la voluntad del Padre. Motivo por el cual hermanos los invito a dejar a un lado los fanatismos religiosos, y a trabajar en el sentido que se espera desarrollemos como seguidores del Cristo. Siguiendo sus enseñanzas y permitiendo se descorra el velo que cubre nuestras pupilas para poder ver la herencia Espiritual que tenemos en nuestras manos, sin embargo para esto es necesario un trabajo de autoconocimiento y disciplina a fin de hacer buen uso de los dones y facultades que se nos han venido entregando.

PAX

 

LA NAVIDAD Y LA CRUZ

 

A pesar de que cantemos “Gloria a Dios en lo alto de los cielos y paz en la tierra…”, hoy no hay en la tierra ni gloria a Dios ni paz.

Hasta que el anhelo de paz no quede satisfecho y hasta que no hayamos librado nuestra civilización de la violencia, Cristo aún no ha nacido.

Entonces no pensaremos en Navidad solamente como un aniversario, sino también como en un acontecimiento que puede realizarse toda nuestra vida.

Lo importante es vivir la vida que nunca se para, que continuamente marcha hacia la paz.

Si, por tanto, deseamos a los demás “Felices Navidades” sin dar a estas palabras un sentido profundo, este deseo será una simple fórmula vacía.

Los que no quieren la paz para todos los hombres, tampoco la quieren para sí mismos, ya que no es posible alcanzarla si, contemporáneamente, no existe por parte de todos el mismo intenso deseo de paz.

Es posible, por cierto, sentir paz incluso en un ambiente de lucha, pero sólo a condición de sacrificarse y crucificarse para que desaparezcan las causas de los conflictos.

Así que, como el nacimiento de Cristo es un acontecimiento, la cruz es también un acontecimiento en esta vida de lucha.

Por esta razón, nosotros no tenemos derecho a pensar en la Navidad sin pensar en la muerte en cruz.

Cristo vivo, significa cruz viva. Sin ella, la vida no es más que una muerte agitada.

 

 

Mahatma Gandhi




LAS TRES DEUDAS DEL HOMBRE

El hombre nace con tres tipos de deudas – la deuda con Dios, la deuda con los sabios y la deuda con los padres.

Dios está presente en todas y cada una de las células del cuerpo humano y es Él quien protege y sostiene la vida humana. El hombre, por consiguiente, está profundamente endeudado con Dios, quien vibra en cada miembro de su cuerpo en forma de energía Divina. La única manera en que el hombre puede saldar su deuda con Dios es llevar a cabo acciones sagradas y trabajando para el bienestar de sus semejantes. Es por ello que se ha prescrito el sendero del servicio para que el hombre salde su deuda con Dios. El hombre no debe servir sintiendo que le está haciendo un favor a los demás, sino comprendiendo que está saldando la deuda que tiene con Dios. Cada pequeño acto de servicio reduce en cierta cantidad la deuda con Dios. No debes anhelar los cargos de autoridad. Debes comprender que se te ha dado el cuerpo para servir a los demás. Un verdadero servidor es un verdadero líder. Debes santificar tu vida tomando el sendero del servicio y saldando tu deuda con Dios.

La segunda deuda que el hombre debe saldar es la deuda con los santos y sabios. Los sabios de la antigüedad conocían el pasado, presente y futuro del hombre. Ellos conocían los secretos del Dharma (la rectitud), Por lo tanto, prescribieron diversos códigos de conducta y senderos espirituales para el hombre a fin de que éste pudiera realizarse en esta vida y de aquí en adelante. El hombre puede amortizar su deuda con los sabios siguiendo y practicando sus enseñanzas conforme a su letra y su espíritu.

La tercera deuda es la deuda con los padres. Los padres se sacrifican mucho para criar y educar a sus hijos. La madre es la primera maestra del hombre. Los Vedas dicen: "Reverencia a tu madre y tu padre como si fuera Dios". A fin de saldar la deuda con los padres, uno debe encontrar el modo de no nacer nuevamente.

Cuando naces del vientre de tu madre, no hay guirnaldas de perlas y oro en tu cuello. No hay collares de gemas y esmeraldas. Pero, sin lugar a dudas, hay una guirnalda en tu cuello – una guirnalda formada por las consecuencias de tus actos pasados, tanto buenos como malos. Esta es la guirnalda que te ha dado Dios. Una vez que naces con esta guirnalda de karma, debes vivir tu vida de modo tal que no nazcas nuevamente.

El hombre nace para saldar estos tres tipos de deudas, no para acumular riquezas y desperdiciar su vida en goces mundanos. La gente de la era moderna afirma ser devota de Dios, pero sus actos desmienten sus afirmaciones.

Sathya Sai Baba
(del Discurso pronunciado el 12 de Abril de 2000)
Fuente: Sanathana Sarathi – Mayo de 2000

 




El Aura
Toda materia, toda forma de vida, ya sea átomo, piedra, hombre o planeta, se baña en un océano de fuerza y de energías divinas; de este modo, un ser humano, al igual que una simple piedra, emite una radiación a la que llamamos aura. Esta radiación, que proviene del ser real y de sus diferentes apariencias, fue puesta en duda durante mucho tiempo por la Ciencia. Sin embargo, hoy en día, la Ciencia ha progresado lo suficiente como para adquirir pruebas irrefutables que constatan lo que los místicos del pasado sostuvieron siempre: que existe alrededor de los cuerpos vivientes un resplandor que puede ser percibido, y actualmente medido, gracias a ciertos aparatos altamente perfeccionados. La fotografía de un aura no hace ya sonreír a nadie, pues se trata de la fotografía de ese resplandor. En un futuro próximo, aparatos aún más perfeccionados ayudarán a percibir su actividad vibratoria y cambiante.
RESPLANDORES DEL ALMA
En la historia religiosa de los pueblos no faltan ejemplos que se refieren a los beneficios del aura de los santos y de los yoguis, pues muchas curas han sido realizadas con la única presencia del enfermo en el aura poderosa de un maestro. Recordamos especialmente la curación obtenida por aquella creyente que, con sólo tocar el manto de Jesús, se sintió curada. NO niego en absoluto la posibilidad de curación psicosomática donde la fe es el elemento esencial, pero sería desconocer los poderes del aura atribuir solamente todas las curaciones a la fe como único soporte.
He aquí una interesante definición del aura que nos permitirá desarrollar algunos aspectos principales:
«Aura: campo magnético o eléctrico que rodea especialmente el cuerpo animal y que contiene colores debidos a la frecuencia vibratoria de la energía de este campo. Semejante energía se debe al desarrollo psíquico y a las fuerzas vitales del cuerpo. El aura cambia de color en el curso de la evolución psíquica, pasando de un violeta muy subido a un blanco más puro en los estados más avanzados. El aura es visible en ciertas condiciones y ha sido fotografiada. Puede afectar ciertos instrumentos cuya receptividad ha sido perfectamente regulada. Toda célula viviente tiene su aura y lo mismo ocurre con grupos de células.»
El aura es la consecuencia de ciertas energías en actividad en nuestro campo de conciencia. Estas energías, provenientes del Sol o del alma, están contenidas en el hombre gracias a sus centros psíquicos; cuando éstos son activos, el aura lo es también. Los centros determinan la naturaleza y calidad del aura. Cuanto más elevados son los centros activos, más amplio y benéfico es el resplandor del aura. Aparte del aura del Espíritu, cuya vibración es percibida solamente en el momento de las últimas iniciaciones, existen tres fuegos cuya fusión compone el aura humana:
  • El resplandor espiritual del alma, cuyas frecuencias vibratorias pueden ser percibidas solamente por iniciados avanzados.
  • La resplandeciente luz dorada del cuerpo etéreo o vital alimentado por el centro del bazo.
  • La luz sombría que indica la luz latente escondida en el seno del átomo.
El desarrollo del aura depende pues, de la actividad normal y unificada de estos tres fuegos.
COLORES Y ESTADOS INTERNOS
El aura menos elevada es llamada aura de salud. Cuando un ser humano no está sano, posee una acumulación de energía vital, encontrada en la alimentación, en la bebida y en la respiración, la cual irradiará unos cuatro o cinco centímetros sobre la superficie de su cuerpo. El clarividente visualiza el aura de salud bajo la forma de líneas derechas que van de la superficie del cuerpo en todas direcciones. Cuando un órgano está enfermo, el lugar donde está situado irradia más débilmente, volviéndose borrosos los rayos de luz.
El resplandor del cuerpo astral o emocional es mucho más sutil. Se extiende también alrededor del cuerpo físico; sus vibraciones son muy sensibles a todo lo que afecta la naturaleza emocional (pasiones, deseos, odios, etc.). Esta emanación puede tener de veinticinco a cuarenta centímetros.
El resplandor del cuerpo mental es mucho más amplio que el del cuerpo astral. La frecuencia vibratoria de este aura depende sobre todo del grado de desarrollo intelectual. Se constata que cuanto más elevada es la inteligencia cósmica, más pura y esplendorosa se vuelve el aura mental del sujeto.
La unión y armonía perfecta entre estas tres auras estimulan el aura elevada del alma; al fusionar las cuatro en un mismo fuego que consume y transfigura, el iniciado experimenta un estado ideal del espíritu.
ESTRUCTURA ENERGETICA DE LOS COLORES
Rojo: Actividad, fuerza de voluntad, emociones expresivas y gran vitalidad. Al rojo le gusta la pelea y el desafío; un rojo intenso significa hiperactividad.
Naranja: Creatividad, potencial artístico, inteligencia activa. Vibra más lentamente que el rojo y combina actividad y pensamiento.
Amarillo: Actividad a nivel mental. Indica condiciones óptimas para un perfecto funcionamiento de nuestra capacidad intelectual.
Verde: Señala el centro y el equilibrio.
Azul: Seguridad, tranquilidad. La mente puede penetrar en dimensiones más elevadas del ser, gracias a que el cuerpo vibra más lentamente.
Violeta: Búsqueda de soluciones mágicas y místicas. Intuición, transformació n. Este color señala una energía psíquica muy sutil que rechaza la violencia y la confrontación.
Blanco: Espiritualidad, actividad mística, concentración, energía.
EN TODAS LAS CULTURAS
No podemos saber si el hombre primitivo percibía esta luminiscencia debido al consumo ritual de alucinógenos, si sólo la percibían los chamanes, o si era innata y con posterioridad dicha facultad se perdió. Culturas muy diferentes han reflejado la presencia de ese halo en seres espirituales o de rango superior. El aura está simbolizada, por ejemplo, en los tocados de plumas de los chamanes y jefes indios americanos, en las tiaras cónicas de los faraones egipcios, en la corona resplandeciente de los reyes y en el nimbo que rodea la cabeza de las imágenes de Jesús, la Virgen, los ángeles, santos y budas. También la literatura espiritual de todos los tiempos, desde la hebrea a la sufí, describe a santones y profetas envueltos en luz blanca.
Pero, ¿de dónde proviene el aura? ¿Procede, tal vez, del calor de los cuerpos vivos?, ¿o se trata de una fuerza exterior? La creencia en el aura ha estado siempre unida a la «teoría vitalista», según la cual existe una energía cósmica que anima e impregna todo el universo, llamada chi por los chinos, ruasch por los hebreos, huaca por los incas y prana por los hindúes. Generalmente, dicha fuerza está íntimamente ligada a la luz, los rayos del sol y los siete colores del arco iris. Se dice que es absorbida por los seres vivos a través de la respiración y de los chakras o vórtices energéticos, y más tarde enviada al torrente sanguíneo y al sistema nervioso, convirtiéndose en el motor de las funciones vitales y psíquicas. Según esta teoría, se almacenaría en el cerebro y en el centro energético del abdomen, y emanaría del cuerpo sobre todo a través de las manos y los ojos.
Yoguis, ascetas o chamanes aprenden a controlar esta fuerza vital mediante la meditación y la realización de ejercicios espirituales. Se dice que cuando lo logran, sus facultades paranormales se disparan. Los más avanzados llegan a convertir sus cuerpos en luz pura, y de ese modo se dice que alcanzan la inmortalidad. Asimismo, se cree que esta fuerza vital se acumula en objetos animados e inanimados y en lugares como montañas, árboles, casas... y que puede ser manipulada por la mente consciente o inconsciente, permitiendo influir sobre las cosas a distancia.
MEDICINA, COLORES Y CUERPO AÚRICO
Tanto el chamanismo como las tradiciones esotéricas, yóguicas y teosóficas describen la forma de esta energía como una nube de luz o «huevo luminoso» dotado de significado. Según A. P. Elkin, los aborígenes australianos son aún capaces de percibirla y «leer» en ella tanto las enfermedades como el pasado de la persona.
En realidad, la lectura del aura con fines curativos es tan antigua como la medicina. Se sabe que los médicos de la antigua China o Persia diagnosticaban las enfermedades de sus pacientes a través del estudio de la luz que veían emanar de los cuerpos. Por su parte, desde la mística yogui a la sufí, pasando por los teósofos, aseguran que absorbemos los siete rayos de luz cósmica por siete vórtices energéticos situados en nuestro cuerpo conocidos como chakras, los cuales se asocian a diversos órganos, así como a las diversas capas de energía que nos recubren y que forman otros siete cuerpos místicos o aúricos.
 
No hay un criterio único sobre el significado de los colores del aura y la naturaleza de los cuerpos sutiles que nos rodean, aunque en general se habla del cuerpo físico (relacionado con el chakra raíz situado en el perineo y el color rojo); el emocional (conectado con el chakra del aparato reproductor y con el color naranja) que refleja los deseos; el mental (asociado al chakra del plexo solar y al color amarillo); el cordial o anímico (relacionado con el chakra del corazón y el color verde); el cuerpo etérico, también conocido como aura pránica, intermediario entre los mundos físico y espiritual (asociado al chakra de la garganta y al color azul); el cuerpo astral (chakra de la frente y color violeta); y, por último, cuerpo causal, en el que se depositaría la semilla que reencarna vida tras vida (chakra de la coronilla y color violeta). Todas estas auras influyen unas sobre otras y son percibidas por los videntes como una colorida atmósfera luminosa. El predominio del color azul, por ejemplo, indica gran espiritualidad, mientras que el amarillo y el naranja señalan pensamientos elevados. Cuando la persona no está en armonía, los colores se ven teñidos por manchas y la forma ovoidal presenta disgregaciones.
DEMOSTRACIONES CIENTÍFICAS EN OCCIDENTE
Médicos y filósofos como Empédocles, Hipócrates, Galeno, Avicena, y mucho más tarde Paracelso, señalaron la existencia de esa misteriosa sustancia luminosa que impregna el universo y a cuya falta o desequilibrio atribuyeron el origen de numerosas enfermedades. Pero, a partir del siglo XVII, la visión mecanicista que convertía al hombre en una máquina producto de sus humores psíquicos y químicos dejó definitivamente a un lado tanto al aura como a la misteriosa fuerza vital. Desde entonces, aquellos que quisieron entregarse a la búsqueda de la misma fueron ridiculizados y desterrados de los círculos científicos. Entre ellos cabe citar a Mesmer (s. XVIII), quien propuso que del organismo humano emanaba un «fluido magnético», o al barón Karl von Reichenbach (1788-1869) que colaboró con cientos de médicos, físicos, químicos, y videntes hasta establecer que todas las formas proyectan una luminosidad, a la que llamó «fuerza ódica», en honor al dios germano Wodan. Más tarde, el estadounidense John Keely y el austríaco Wilhelm Reich, descubrieron que podían concentrar en acumuladores especiales esa misma energía electromagnética, a la que llamaron respectivamente «dinasférica» y «orgónica». Ambos fueron perseguidos por no querer compartir sus secretos. Algo similar a lo que le sucedió en los años 1930s a la quiropráctica estadounidense Ruth Drown, la cual también aseguró que existe un fluido universal que entra en el ser humano por la glándula pineal y baña todo el plasma sanguíneo y el sistema nervioso. El instrumento de radiónica que inventó, llamado Radio-Visión, supuestamente podía fotografiar los órganos a partir de una gota de sangre, pero fue destruido y ella encarcelada. Está claro que todos ellos fueron víctimas de un conflicto de intereses, pues el descubrimiento de una energía de este tipo constituiría sin duda una amenaza para los poderes fácticos.
El primer intento tecnológico por hacer visible el aura lo llevó a cabo, en 1869, el doctor Walter Kilner, en el hospital de St. Thomas de Londres. Mediante lentes impregnadas en un tinte a base de alquitrán de carbón, la dicianina, Kilner descubrió un espectro violáceo alrededor del cuerpo humano, en el que, según decía, era posible detectar los estados de enfermedad atendiendo a las modificaciones del color y brillo. Estos experimentos también le llevaron a aceptar la teoría del magnetismo animal propuesta por Mesmer, según la cual, las auras de personas que estan próximas pueden ¡nteractuar entre sí, de forma que una saludable sería capaz de influir beneficiosamente sobre otra debilitada. Pero, al poner en práctica esta teoría, fue acusado de curar con brujería.
Sin embargo, dos descubrimientos revolucionarios a los que no se podía acusar en absoluto de superchería iban a permitir pronto el estudio científico del aura. Se trata de la fotografía Schlieren, basada en una técnica alemana de principios de siglo ideada para ver las imperfecciones del vidrio, y que capta el halo térmico alrededor del cuerpo humano en bandas de colores muy semejantes a la descritas por los médiums y el hallazgo, en 1939, de la fotografía Kirlian que permite registrar un «efecto corona» luminiscente alrededor del objeto fotografiado.
Los numerosos experimentos realizados, tanto por científicos soviéticos como occidentales, con cámara Schlieren, Kirlian y otros instrumentos, han puesto de manifiesto que, tal y como aseguran los videntes y numerosas tradiciones, los organismos vivos irradian una luminiscencia ultradébil, un campo de energía electromagnética imperceptible a simple vista, que contiene información relacionada con el metabolismo, temperatura, emociones, ritmo respiratorio, humedad, condiciones atmosféricas y otros factores. Es más, según estos mismos experimentos, la luz que emana de nuestros cuerpos y los envuelve puede ser el vehículo gracias al cual se producirían fenómenos paranormales como la telequinesia, la telepatía o la curación a distancia.
Muchos científicos siguen argumentando que la luminosidad revelada por las fotografías Kirlian (FK), se debe simplemente al efecto de la ionización intermitente del aire alrededor del objeto fotografiado. Pero para alguien que, como Héctor Avilés, lleva años realizando fotografías Kirlian, no hay duda de que lo que en ellas se capta es «un campo energético que tiene que ver con la vida y la conciencia. Es cierto —nos explica— que es difícil aplicar la FK como método de diagnóstico, debido a los múltiples factores que interfieren en la técnica y a que nuestro campo energético oscila continuamente. Pero la FK ha revelado que la conciencia y el pensamiento —incluso los ajenos— influyen en los colores e intensidad del campo energético, lo mismo que la enfermedad. Y no deja de ser revelador que refleje en las manos los mismos puntos energéticos que señala la acupuntura».
En opinión de Félix Manjón, quien tras trabajar como reportero gráfico durante siete años decidió dedicarse a la fotografía Kirlian, «una de las cosas que más desestabiliza la investigación con FK es la película. Por ello, debe utilizarse siempre del mismo tipo». En cuanto al interés de su utilización en el campo médico, Manjón comenta haber visto «una fotografía Kirlian tomada a un paciente 20 minutos antes de morir, en la que podía apreciarse una gran luminosidad blanca rodeando todo el cuerpo».
DETECTOR DE FACULTADES PARANORMALES
José Garrido, miembro del Centro de Estudios Parapsicológicos de la Escuela de Ciencias de Vanguardia, ha comprobado en miles de FK que éstas pueden reflejar la actividad psicoquinética de la mente: «En diferentes secuencias fotográficas podemos comprobar las asombrosas modificaciones que se producen en las estructuras energéticas mientras la persona realiza prácticas en el campo de la alteración de la conciencia. El aura de los dedos muestra un aumento sustancial de la corona tras estar meditando diez minutos y, después de veinte, la imagen muestra que el individuo ha alcanzado un estado de onda cerebral alfa».
Por otro lado, los avances de la bioenergética y electrofisiónica (técnica que, mediante generadores de alta frecuencia, pretende registrar la estructura, comportamiento y actividad de la energía biológica de los seres vivos), han permitido desarrollar numerosos métodos para observar el estado de irradiación energética, interpretarlo y modificarlo. Existen ya programas de ordenador que posibilitan —mediante un simple guante con sensores conectado a un ordenador— observar dichas radiaciones, traducirlas en bandas de colores, y evaluar su información.
Xavier Rosique, que ha estudiado el aura cromática de unas siete mil personas con una técnica informática denominada Visión-Aura, asegura que «en un 83% de los casos este sistema permite indagar en los componentes de la personalidad y del carácter. Además, mediante un entrenamiento adecuado, basado en ejercicios mentales, podemos cambiar voluntariamente el flujo energético para obtener una mejora en la calidad de vida y vencer la enfermedad». El sistema desarrollado por Rosique ha registrado en varias ocasiones psicoimágenes y espectros no identificables. Recuerda este experto una experiencia insólita. En una ocasión, un individuo le pidió que detuviese la cámara cuando él se lo indicase, pues, según le dijo, en ese momento aparecería la imagen del tercer ojo. «El resultado fue asombroso. En efecto, la imagen desveló un punto luminoso en la frente del sujeto».
GLÁNDULA PINEAL Y PERCEPCIÓN DEL AURA
Según el sanador Arim, que realiza exámenes del aura a través de ordenador y cura por medio de la proyección del color deficitario sobre el paciente y aplicación de gemas y vibraciones sonoras, «no hay que extrañarse de la existencia del aura, pues todos los cuerpos absorben y emiten luz. De hecho, necesitamos la luz para regular funciones fisiológicas. Cuando tenemos un trauma o una dificultad, nuestro campo energético bloquea de inmediato determinados colores y ello provoca la enfermedad». Según Arim, «el aura puede percibirse a través de la piel, mediante la glándula pineal, que tiene células fotosensibles de características similares a la retina. La luz que estimula la glándula pineal no tiene porque ser la luz visible. De hecho, la luz artificial inhibe la actividad de la glándula pineal. Cuando una persona tiene esta glándula muy sensible, se nota porque el color índigo reflejado en su aura es estable, y ello indica también que tiene capacidades psíquicas».
Así pues, independientemente de lo que produzca el aura, y de la forma en que sea percibida, a través de instrumentos tecnológicos, o por la visión directa del clarividente, nuestro campo energético parece contener informaciones que los sentidos convencionales no pueden captar, envía y recibe todo tipo de señales y su estudio puede ayudarnos a vivir más sanos y en mayor armonía con nuestro entorno.
EJERCICIOS PRÁCTICOS PARA PERCIBIR EL AURA
Existen ciertos ejercicios gracias a los cuales se puede percibir el aura. Con práctica y constancia, desarrollará sus propios métodos de interpretació n.
Busque una pareja con la que se sienta cómodo. Es esencial buscar una habitación con la iluminación suficiente para poder distinguir las facciones del sujeto al que se va a observar, aunque evitando una luminosidad excesiva. Asegúrese de que su compañero se coloca sobre un fondo neutro, una pared lisa y blanca, por ejemplo. Puede comenzar situándose frente a él, cómodamente sentado y poniendo sus dedos índice a la altura de los ojos, con una distancia de unos diez centímetros entre ellos. Manténgalos siempre dentro de su campo de visión y concentre su atención en el sujeto que va a observar hasta que note cómo se va perdiendo su visión lateral. Entonces, únicamente verá la figura de su compañero y un halo fluctuante que emana de él. Las manifestaciones del color y su significado son diferentes para cada persona, no habiéndose desarrollado aún un sistema de interpretació n universal.
Se ha comprobado que mediante la respiración se puede controlar la energía áurea a voluntad, dirigiéndola hacia un punto concreto o intensificando su brillo.
Pídale a su compañero que respire profundamente. Es conveniente que el individuo imagine cómo el aire penetra en él y llega hasta su cabeza. Entonces, usted percibirá fluctuaciones de niebla sobre la zona de la coronilla. Si a continuación le pide que, mentalmente, concentre el aire en la palma de la mano, las variaciones se producirán en esa zona.
Otra forma de experimentar con el aura es utilizando imanes de cierta potencia. Colocando un imán a escasos centímetros del cuerpo, el aura tenderá a desplazarse en esa dirección.
La observación del aura puede practicarse sobre uno mismo siguiendo las anteriores instrucciones y empleando un espejo. Asegúrese de que detrás de usted haya una pared lisa. Concentre su mirada en su reflejo, utilizando la técnica que mejor resultado le haya dado en sus prácticas anteriores. También puede utilizar la «visión periférica». Este sistema lo conseguirá fijando la mirada en un punto que se sitúe a unos cinco centímetros por encima de su cabeza pero sin perder de vista el contorno de su silueta. Lentamente, se formará ante usted el halo de luz que rodea su figura.
Mediante el sentido del tacto también puede percibirse el aura. Puede pedirle a su compañero que permanezca en pie frente a usted, que se siente en una silla o que se tumbe. Coloque sus manos a cierta distancia y con las palmas dirigidas hacia el cuerpo del individuo cuya aura va a explorar. Para iniciar el examen acerque lentamente las manos hasta que note un campo de energía entre sus palmas y el organismo del otro. Podrá percibirlo en forma de cambio de temperatura o de vibraciones. Acostúmbrese a su tacto y comience a recorrer todo el cuerpo sin perder esa sensación. Observe en qué lugares se intensifican los flujos de energía o cambian de forma. Su compañero puede recurrir a los ejercicios respiratorios para hacerle más fácil la percepción en zonas determinadas. Usted debe ser plenamente consciente de todas las sensaciones que pueda captar. Cuando finalice el ejercicio, es conveniente realizar un dibujo y anotar todas las impresiones que el experimento le haya producido. No olvide señalar las zonas de resistencia, los cambios de temperatura, las distintas capas o niveles perceptibles. .. Esto le ayudará a ir desarrollando su propio sistema interpretativo. No descarte el dejarse guiar por su intuición, ya que se trata de una experiencia muy personal. Poco a poco descubrirá cuáles son los puntos donde se ubican los bloqueos de energía. Observe si éstos coinciden con la localización de los chakras; es una buena fórmula para detectar las anomalías físicas.
LA SALUD Y LOS COLORES
La terapeuta Barbara Ann Brennan señala siete niveles de manifestación aural. En el primero se registran sensaciones físicas como el dolor o el placer y los estados de salud; la aceptación de uno mismo se muestra en un segundo estadio; la razón se ubica en el tercer nivel; en el siguiente se representan las relaciones afectivas de toda índole; en el quinto, establecemos la verdad personal, es decir lo auténticamente esencial de nosotros mismos; la espiritualidad se plasma en el sexto nivel y en el último se contempla el objetivo del alma en la vida y está relacionado con nuestras creencias religiosas.
Utilizando la meditación y rechazando el autoengaño, tomamos conciencia de nuestra personalidad, de nuestras virtudes, de las carencias, de lo positivo y negativo que nos forma, y podemos interactuar sobre todo ello. Una fórmula muy interesante para generar cambios desde el aura es empleando sonidos y colores.
Cuando se haya familiarizado con la visión de su aura, añada elementos nuevos a los ejercicios y observe cómo responde su flujo de energía ante esos agentes externos. Acompañe las prácticas con música. Escúchela o entónela. Muchos curanderos utilizan este recurso para conseguir mejores resultados en su intento de alterar el campo aural.
Se han señalado siete puntos energéticos principales y a cada uno se le atribuye un color y una nota musical que lo favorece, por lo que es posible trabajar esos chakras desde el aura estimulándolos con música y colores. Concentre su atención en la parte del aura que se manifiesta débil. Compruebe con qué chakra se corresponde y el color que lo estimula. A continuación, proceda a visualizar en su mente el color adecuado y transmítalo a la zona afectada. Insista hasta ser capaz de visualizar el efecto curativo manifestándose en su halo luminoso.
LIMPIAR Y PROTEGER EL AURA
Según el esoterismo, el aura es depósito de energías negativas y positivas. También es muy frágil y puede ser herida por influencias externas. Para limpiarla, hay que apoyarse de pie contra una pared sin dibujos. Las manos de la persona que vaya a practicar la limpieza deben lavarse con agua fría para descargarse de energía y rechazar la que emana de la persona enferma. Después, se pasan las manos a una distancia de unos 20 cm. del cuerpo, empezando por los pies y subiendo hacia la parte superior de la cabeza. Hay que hacerlo masajeando imaginariamente el aura, como si fuera una prenda de ropa de la que se va apartando la suciedad. Al llegar a la coronilla, se apartan las manos y se pide a la energía cósmica que se lleve la suciedad retirada al fondo de la tierra, donde nadie más pueda recibirla. Se inclinan las manos hacia abajo para hacer que esta suciedad caiga. A continuación, se vuelven a lavar las manos con agua fría. Hay que repetir la limpieza tres veces. Y durante la misma y después, conviene mantener la mente libre de preocupaciones y problemas.
En cuanto a su protección, la mejor forma de hacerlo es, al despertar cada mañana, cubrirnos mentalmente de los pies a la cabeza con una luz blanca, así como sonreír y amar a nuestro cuerpo físico y mental. Cuando emitimos ondas de amor y simpatía hacia nosotros mismos o hacia otros, el aura adquiere, según los videntes, un brillo suave que nos protege de todo ataque psíquico o críticas injustas.
FOTOGRAFÍA KIRLIAN
A finales de los años 1930s, el matrimonio formado por Semyon y Valentina Kirlian experimentaban, en su casa de Krasnodar (Moldavia), sobre la posibilidad de fotografiar cuerpos sometidos a intensos campos eléctricos de alta frecuencia. Utilizaban para ello un aparato construido por el propio Semyon que les permitió comprobar, tras numerosas pruebas, cómo los cuerpos colocados en íntimo contacto con una película fotográfica, y en presencia de un intenso campo eléctrico de alta frecuencia, aparecían en la película revelada rodeados de cierta luminosidad.
Este fenómeno desconocido motivó al matrimonio para realizar más pruebas, bajo diversas condiciones y con diferentes objetos inanimados, vegetales y seres humanos. Pudieron verificar así que las imágenes de plantas sanas diferían de las tomadas a otras enfermas y que, en los seres humanos, la luminosidad variaba según el estado anímico. Pero, a pesar de estos asombrosos hallazgos sus investigaciones no fueron tenidas en cuenta hasta los años 1960s, cuando recibieron del Ministerio Soviético de la Salud Pública una subvención para que centraran sus investigaciones en la diagnosis médica.
EL «EFECTO FANTASMA»
Victor Adamenko —famoso por sus múltiples investigaciones en el terreno de lo paranormal— analizó detalladamente las posibilidades de este fenómeno en su ensayo «Sobre investigaciones de los objetos biológicos en los campos eléctricos de alta frecuencia». Asimismo, Vladimir Inyushin formuló hipótesis muy arriesgadas sobre la naturaleza del fenómeno. Los Kirlian aseguraban que la luminosidad reflejada en las placas fotográficas era independiente de las características eléctricas del objeto fotografiado. Pero Inyushin fue más allá y aseguró que el contorno brillante de los cuerpos así fotografiados correspondía a su «energía vital». Sus afirmaciones se basaban especialmente en el llamado «efecto fantasma», fenómeno mediante el cual era posible, por ejemplo, fotografiar el aura de un trozo de hoja que hubiera sido previamente amputado.
En Occidente, las investigaciones sobre este fenómeno comenzaron en los años 1970s de la mano de la norteamericana Thelma Moss. Esta psicóloga viajó a la Unión Soviética para conocer personalmente a quienes analizaban fotografías obtenidas por medio de campos eléctricos de alta frecuencia. A su regreso, Moss realizó, junto con otros científicos, numerosos estudios sobre este fenómeno.
Sin embargo, a pesar de muchos años de estudios, las opiniones sobre la naturaleza y posibilidades de la «electrofotografí a» siguen siendo muy dispares. Gran parte de los investigadores coinciden en afirmar que la luminosidad que impresiona la fotografías Kirlian es un fenómeno perfectamente estudiado por la física y conocido con el nombre de «efecto corona», según el cual, todo elemento rodeado por un intenso campo eléctrico produce una luminosidad por un efecto de ionización y una emisión de radiaciones en el espectro visible. Este fenómeno, sería el alma mater de estas fotografías, y aunque no se encuentra presente en nuestra vida cotidiana, se puede contemplar con relativa frecuencia en los tendidos de alta tensión por las noches; si las condiciones atmosféricas son propicias, se puede observar cómo una especie de resplandor violáceo rodea los cables.
Por su parte. Oscar Barros Barbeito, director del Laboratorio de Investigaciones Parasensoriales de Buenos Aires —que ha construido docenas de cámaras Kirlian de diferentes características (portátiles, de visión directa...), y realizado con ellas cientos de pruebas rigurosamente controladas—, está convencido de que la luminosidad reflejada en las fotografías podría estar íntimamente ligada a las características eléctricas del cuerpo como, por ejemplo, la resistencia eléctrica de la piel, y que tal luminosidad nada tiene que ver con el aura referida por los videntes.
¿MÉTODO DE DIAGNÓSTICO?
Pero dejando a un lado a qué obedece el fenómeno, la fotografía Kirlian podría ofrecer muchas posibilidades prácticas si se consiguiesen relacionar, con la debida rigurosidad, las características de la luminosidad y sus distintos colores, con el estado psicofísico del sujeto fotografiado. En ese caso, el hipotético efecto Kirlian podría convertirse en un método de exploración de las constantes biológicas y psíquicas basado en la interpretació n de las imágenes obtenidas bajo campos eléctricos de alta frecuencia.
Sin embargo, las relaciones entre formas y colores y el estado psicofísico del sujeto no son fáciles de establecer debido a múltiples factores. En primer lugar, la variación de cualquiera de las características del campo eléctrico en que se realiza la fotografía (intensidad, frecuencia.. .) modifica el resultado de la misma. Es por tanto imprescindible controlar estas condiciones a fin de evitar errores al hacer paralelismos entre colores, luminosidad y salud psicofísica. Y todo ello, sin olvidar que la multitud de colores que aparecen en las fotografías pueden deberse a que las diversas capas de emulsión de las películas son afectadas de distintos modos por las radiaciones ultravioleta emitidas por el cuerpo fotografiado.
Por otro lado, cada cámara Kirlian tiene características eléctricas diferentes, así que cualquier diagnóstico debería basarse en un trabajo exhaustivo de comparación, cosa que no siempre hacen los que se autodenominan «fotógrafos de auras».
Sería razonable pensar que si la fotografía Kirlian no ha sido explotada masivamente para diagnosticar enfermedades es porque no es eficaz a niveles prácticos. Sin embargo, a pesar de todos los argumentos en su contra no pueden desestimarse los muchos indicios que también existen a su favor.
La ya mencionada Thelma Moss, por ejemplo, comprobó que cuando un sujeto aumentaba su nivel de alcohol en la sangre, las sucesivas fotografías iban acusando una variación notable en la luminosidad. Asimismo, en numerosas experiencias realizadas en el Centro de Investigaciones Psicobiofísicas de Vigo, que dirige Javier Akerman, se ha verificado que las variaciones del ritmo cerebral se reflejan con notoriedad en las fotos Kirlian. Aún existe, sin embargo, un abismo entre estos hechos y la predicción de alteraciones en la salud y sólo algunos investigadores apuntan hacia esta posibilidad. Uno de ellos es Mario Marini, que desde hace años investiga en colaboración con un homeópata, y asegura que «la falta de luminosidad en determinadas áreas de la manos indica una disminución en las defensas del organismo y la proximidad de alguna enfermedad».
En el presente, investigadores de todo el mundo siguen buscando la fórmula que permita darle una utilidad a la fotografía Kirlian. Esperemos que sus trabajos cristalicen en un futuro cercano y ésta se convierta en una herramienta útil para el diagnóstico precoz de enfermedades.
SORPRENDENTES HALLAZGOS
De las muchas pruebas realizadas con fotografía Kirlian en la Unión Soviética, en el Departamento de Ciencias Físicas de la Universidad de Stanford (EE.UU.), o por la doctora Moss mediante una técnica que utiliza el «campo radiactivo», se desprenden, entre otras, las siguientes conclusiones:
PLANTAS
  • Las hojas separadas de las plantas muestran el fascinante fenómeno de la desaparición paulatina de la luminiscencia.
  • La FK pone en evidencia partes de hojas que ya no existen.
  • Se produce una transferencia de energía entre una hoja recientemente separada de una planta y otra arrancada 24 horas antes.
  • Las plantas emiten más luminiscencia si una persona se hace una herida cerca de ellas.
  • Las plantas indican por su radiación la conveniencia o no de plantarlas en terrenos experimentales. También revelan la falta de agua o salinidad excesiva en torno a las raíces.
  • La luminiscencia de los brotes de trigo es superior a las de otras especies.
  • En una serie de experimentos realizados por Moss, en colaboración con la sanadora Olga Worrall, ésta tomaba una hoja dañada en sus manos y la sanaba. Cuando se volvía a fotografiar, aparecía más brillante que en la imagen previa, a pesar de que la herida aún estaba visible en la hoja.
SERES HUMANOS
  • Estudios electrofisioló gicos han revelado que la emanación en forma de corona no tiene que ver con la temperatura de la piel, la respuesta galvánica, la vasoconstricció n o la vasodilatació n.
  • Cada parte del cuerpo tiene un color distintivo: la región cardíaca es azul; los antebrazos verdosos...
  • Cuando una persona goza de buena salud, la corona de los dedos es azul y blanca; cuando está nerviosa las yemas de los dedos emiten formas rojas.
  • Los tumores cancerosos se presentan con sombras blancas o grises en torno al lugar del cuerpo donde se hallan.
  • La intoxicación con drogas (alcohol y marihuana) producen un aumento en el brillo de la corona. Las fotos realizadas a personas que afirman poseer poderes curativos mostraron que cuando se encontraban en estado de trance emanaban una corona de tamaño reducido. Las coronas de los pacientes eran muy pequeñas antes del tratamiento y enormes al finalizar el mismo.
  • Durante su actividad mediúmnica, los psíquicos muestran una corona puntiaguda muy concentrada en las puntas de los dedos.
  • Basándose en las teorías de Alexander Gurvitch sobre la «radiación mitogenética» —fenómeno por el cual la radiación que emiten unos seres vivos afecta a otros—, Inyushin y otros científicos soviéticos consiguieron registrar fotográficamente una emanación luminiscente que sale de los ojos de animales y seres humanos.
CÓMO FABRICAR UNA CÁMARA KIRLIAN
La cámara Kirlian no tiene nada que ver con una cámara fotográfica, ya que no posee ningún instrumento óptico. Se trata, simplemente, de crear un intenso campo eléctrico en el que se colocan tanto la película fotográfica como el objeto a analizar. La influencia de este campo eléctrico producirá, sin más, la luminosidad reflejada en la emulsión fotográfica. La fotografía Kirlian requiere elementos precisos y extrema minuciosidad, a pesar de lo cual es posible obtener fotos Kirlian estéticamente similares a las «profesionales» utilizando métodos sencillos y los siguientes materiales:
• Una bobina de encendido de coche.
• Una placa de circuito impreso de aproximadamente 18 x 25 cm.
• Tres metros de hilo de cobre de 1 mm de sección.
• Una fuente de alimentación: pilas (dos de 9 voltios conectadas en serie como indica la foto), baterías o un transformador que proporcione entre 12 y 24v.
Con un pequeño trozo de cable al que hemos pelado los extremos, se une el conector central de la bobina con la placa de circuito impreso, de modo que el lado del cobre quede hacia abajo. A continuación, se quita el aislante plástico a un trozo del hilo de cobre de aproximadamente un metro de largo, y se enrolla éste sobre una forma plástica de 3 cm. de diámetro. Se atan ambos extremos y se conecta uno de ellos a uno de los extremos de las pilas. El otro extremo irá conectado a uno de los bornes de la bobina, tal como indica el esquema. Finalmente, se deja un trozo de hilo suelto conectado por uno de sus extremos al otro borne de la bobina de encendido.
Para comprobar que todo funciona correctamente se apoya un dedo sobre la placa de circuito impreso (con el lado del cobre hacia abajo), mientras se frota rápidamente el extremo A sobre el hilo enrollado. Se siente entonces un leve cosquilleo, producto de la alta tensión generada por la bobina.
Para obtener las fotografías hay que interponer una película fotográfica entre el objeto a fotografiar y la placa. Se obtienen muy buenos resultados sacando las fotografías directamente sobre un negativo, por lo que para trabajar más cómodamente se construye una especie de funda, para que la luz no vele la película. Bastará para ello con un trozo de cartulina negra de 52 x 7,4 cm. plegada por la mitad. Con cinta aislante negra se pegan ambos extremos. Después, con un lápiz blanco se divide la cartulina en doce espacios de 4 cm., dejando dos centímetros en cada lado. Los espacios marcados corresponden a las distintas fotografías, por lo que es conveniente numerarlas.
En total oscuridad, se introduce el carrete (recomendamos películas de al menos 400 asas de sensibilidad) dentro de la funda, colocando dos clips en cada extremo, de modo que impidan que la luz vele la película. Así protegido el negativo, podremos trabajar con él a plena luz. Apoyaremos la película sobre la placa de circuito impreso y colocaremos uno de nuestros dedos (o el objeto a fotografiar) en el primer espacio marcado en la funda del negativo. Rasparemos repetidas veces el cable que está conectado a la bobina contra el alambre enrollado en la forma plástica. Así cerraremos el circuito de modo que la bobina estará produciendo una tensión alta.
Una vez sacadas todas las fotografías del carrete, y en total oscuridad, quitaremos los clips de los extremos y una vez fuera de la funda de cartulina, enrollaremos el carrete.
Conviene advertir a quien revele el carrete que se trata de fotografías especiales, para que lo tenga en cuenta a la hora de realizar las ampliaciones. Con un poco de práctica, sabremos controlar cómo sacarle el mejor partido a este sencillo método.
Por Gloria Garrido y Helena R. Olmo
 
 
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